Philologica Canariensia 29 (2023), pp. 39-57                                                             

DOI: https://doi.org/10.20420/Phil.Can.2023.588                                                                                                                                                                           

Recibido: 15 de noviembre de 2022; aceptado: 2 de diciembre de 2022

Publicado: 31 de mayo de 2023

 

 

 

 Lexicografía de la frontera uruguayo-brasileña: las notas del poemario de Agustín R. Bisi

 

Lexicography of the Uruguayan-Brazilian Border: The Notes of Agustín R. Bisio’s Collection of Poems

 

Lexicographie de la frontière uruguayo-brésilienne : les notes du recueil de poèmes d’Agustín R. Bisio

 

 

Magdalena Coll

Universidad de la República / Academia Nacional de Letras de Uruguay

ORCID: 0000-0003-4605-7881

 

 

 

Resumen

 

Agustín Bisio (1947 y 1955) agrega a su poemario Brindis agreste una serie de notas lexicográficas, ubicadas a pie de página. Con ellas se origina una lexicografía de frontera o lexicografía de contacto que da cuenta de la coexistencia del español y el portugués en la frontera uruguayo-brasileña. El análisis de estas notas muestra a un poeta que brinda un variado tratamiento a unas 130 voces, ya que apela a equivalencias, definiciones, traducciones, comentarios etimológicos y opiniones lingüísticas. Asimismo, muestra la particular convivencia de dos lenguas estrechamente emparentadas. Buscamos así contribuir a la reflexión sobre los desafíos que supone trabajar con este tipo de obra y, al mismo tiempo, hacer un aporte a la historia de la lexicografía en Uruguay.

Palabras clave: lexicografía, frontera, Uruguay-Brasil, español-portugués, Agustín R. Bisio

 

Abstract

 

Agustín Bisio (1947 and 1955) adds up a series of lexicographical footnotes to his collection of poems Brindis agreste. Due to these notes, a lexicography of the border or lexicography of contact is created, giving an account of the coexistence of Spanish and Portuguese on the Uruguayan-Brazilian border. The analysis of these notes shows a poet who dedicates a varied treatment to some 130 voices, as he appeals to equivalences, definitions, translations, etymological comments and linguistic opinions. The analysis also shows the particular coexistence of two closely related languages seeking to contribute to the reflection on the challenges involved in working with this type of work and, at the same time, to make a contribution to the history of lexicography in Uruguay.

Keywords: lexicography, border, Uruguay-Brazil, Spanish-Portuguese, Agustín R. Bisio

 

 

Résumé

 

Agustín Bisio (1947 et 1955) ajoute à son livre de poésie Brindis agreste une série de notes en bas de page lexicographiques. Ils donnent lieu à une lexicographie de frontière ou lexicographie de contact qui rend compte de la coexistence de l’espagnol et du portugais à la frontière uruguayo-brésilienne. L’analyse de ces notes montre un poète qui accorde un traitement varié à quelque 130 mots, puisqu’il fait appel à des équivalences, des définitions, des traductions, des commentaires étymologiques et des opinions linguistiques. Elle montre également la coexistence particulière de deux langues étroitement liées. Nous cherchons ainsi à contribuer à la réflexion sur les enjeux de ce type d’ouvrage et, en même temps, à apporter une contribution à l’histoire de la lexicographie en Uruguay. 

Mots-clés : lexicographie, frontière, Uruguay-Brésil, espagnol-portugais, Agustín R. Bisios

 

 

 

1. Introducción

 

El área que hoy es la frontera uruguayo-brasileña es una zona altamente permeable en la que se ha dado, desde la época de la Colonia, un intenso contacto lingüístico entre el portugués y el español. Este contacto ha recibido la atención de numerosos investigadores, como ya se reseñara en Bertolotti y Coll (2014). La frontera ha sido estudiada desde una perspectiva sincrónica, como es el caso de Rona (1965), Hensey (1972, 1984), Elizaincín (1975, 1978, 1992, 1996, 2002a y 2000b), Elizaincín, Barrios y Behares (1987), Behares (1985), Carvalho (2003, 2006) y Müller de Oliveira (2004), entre muchos otros. También ha motivado diferentes investigaciones de corte diacrónico (Bertolotti, Caviglia y Coll, 2003-2004; Bertolotti, Caviglia, Coll y Fernández, 2005a y 2005b; Ramírez Luengo, 2005; Moyna y Coll, 2008; Coll, 2008 y 2009; Bertolotti y Coll, 2010 y 2014, y Groppi, 2006). Claro está que este contacto no ha sido analizado solamente desde el punto de vista de los lingüistas, sino también de los educadores y los sociólogos (cfr. Milán, Sawaris y Welter, 1996).

La lista de investigaciones se ha ido ampliando considerablemente a lo largo del tiempo y ha incluido estudios sobre actitudes lingüísticas, políticas lingüísticas, enseñanza de lenguas, literatura de frontera, etcétera. La expansión de las investigaciones sobre esta frontera puede verse en el Banco de publicaciones sobre lenguaje y frontera uruguayo-brasileña, elaborado por el Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Sociedad, Educación y Lengua en Frontera, de la Universidad de la República, Uruguay.[1]

Sin embargo, a pesar de que la frontera es un campo fértil de estudios lingüísticos, hasta ahora no se ha puesto el foco en los trabajos lexicográficos que surgieron a raíz del contacto lingüístico que allí se da. Abordaremos en esta oportunidad, precisamente, el primero de esos trabajos: las notas que Agustín R. Bisio escribiera para su poemario Brindis agreste, que es, a su vez, la primera obra literaria escrita en el habla que caracteriza a la frontera.[2]

Cabe aclarar que sí se ha puesto la atención en la lexicografía uruguaya que se ha preocupado por los portuguesismos. Coll y Bertolotti (2017) hacen un recorrido por este tipo de lexicografía y destacan (y rescatan) diferentes obras, como la de Caviglia y Fernández (2007) y la de Soca (2012), al tiempo que estudian el tratamiento de los portuguesismos en obras como la de Daniel Granada (1889), la de Obaldía (1988) o el Diccionario del español del Uruguay, elaborado por la Academia Nacional de Letras (2011), lo que nos permite rastrear las voces de origen portugués propias del español del Uruguay. En cualquier caso, esta lexicografía se centra en los portuguesismos en la conformación histórica del español en Uruguay, pero no en la situación de contacto que se ha dado en la frontera norte de Uruguay.

Nos focalizaremos, como dijimos, en la primera obra lexicográfica que ha atendido la situación fronteriza y postularemos que debe ser entendida como perteneciente a un campo que llamaremos lexicografía de fronterafronteriza o lexicografía de contacto. Será, como veremos, una lexicografía que consigna voces de español de la región y voces de la variedad de portugués que caracteriza la zona, al tiempo que incluye voces producto del contacto que se da entre ambas lenguas en la frontera.

Buscamos así contribuir a la historia de la lexicografía en el Uruguay, a través de un capítulo de esa historia que no ha recibido mayor atención hasta el presente. Buscamos también mostrar que la lexicografía en Uruguay cruza los límites del español y lo hará de una manera muy particular. Para ello brindaremos, en el apartado 2, un breve panorama histórico y político que da cuenta de la actual situación de la frontera. El apartado 3 estará dedicado al poeta Agustín R. Bisio y a la caracterización de su poemario Brindis agreste. El análisis de las notas lexicográficas del poeta ocupa el apartado 4, que comienza con algunas aclaraciones metodológicas y conceptuales correspondientes a esta investigación. Un balance general (apartado 5) cierra el presente artículo.

 

2. La frontera y el contacto lingüístico: datos históricos 

      

El área que hoy es la frontera uruguayo-brasileña es una zona altamente permeable en la que se ha dado, desde la época de la Colonia, un intenso contacto lingüístico entre el portugués y el español. Este contacto ha recibido la atención de numerosos investigadores, como ya se reseñara en Bertolotti y Coll (2014). La frontera ha sido estudiada desde una perspectiva sincrónica, como es el caso de Rona (1965), Hensey (1972, 1984), Elizaincín (1975, 1978, 1992, 1996, 2002a y 2000b), Elizaincín, Barrios y Behares (1987), Behares (1985), Carvalho (2003, 2006) y Müller de Oliveira (2004), entre muchos otros. También ha motivado diferentes investigaciones de corte diacrónico (Bertolotti, Caviglia y Coll, 2003-2004; Bertolotti, Caviglia, Coll y Fernández, 2005a y 2005b; Ramírez Luengo, 2005; Moyna y Coll, 2008; Coll, 2008 y 2009; Bertolotti y Coll, 2010 y 2014, y Groppi, 2006). Claro está que este contacto no ha sido analizado solamente desde el punto de vista de los lingüistas, sino también de los educadores y los sociólogos (cfr. Milán, Sawaris y Welter, 1996).

La lista de investigaciones se ha ido ampliando considerablemente a lo largo del tiempo y ha incluido estudios sobre actitudes lingüísticas, políticas lingüísticas, enseñanza de lenguas, literatura de frontera, etcétera. La expansión de las investigaciones sobre esta frontera puede verse en el Banco de publicaciones sobre lenguaje y frontera uruguayo-brasileña, elaborado por el Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Sociedad, Educación y Lengua en Frontera, de la Universidad de la República, Uruguay.[3]

Sin embargo, a pesar de que la frontera es un campo fértil de estudios lingüísticos, hasta ahora no se ha puesto el foco en los trabajos lexicográficos que surgieron a raíz del contacto lingüístico que allí se da. Abordaremos en esta oportunidad, precisamente, el primero de esos trabajos: las notas que Agustín R. Bisio escribiera para su poemario Brindis agreste, que es, a su vez, la primera obra literaria escrita en el habla que caracteriza a la frontera.[4]

Cabe aclarar que sí se ha puesto la atención en la lexicografía uruguaya que se ha preocupado por los portuguesismos. Coll y Bertolotti (2017) hacen un recorrido por este tipo de lexicografía y destacan (y rescatan) diferentes obras, como la de Caviglia y Fernández (2007) y la de Soca (2012), al tiempo que estudian el tratamiento de los portuguesismos en obras como la de Daniel Granada (1889), la de Obaldía (1988) o el Diccionario del español del Uruguay, elaborado por la Academia Nacional de Letras (2011), lo que nos permite rastrear las voces de origen portugués propias del español del Uruguay. En cualquier caso, esta lexicografía se centra en los portuguesismos en la conformación histórica del español en Uruguay, pero no en la situación de contacto que se ha dado en la frontera norte de Uruguay.

Nos focalizaremos, como dijimos, en la primera obra lexicográfica que ha atendido la situación fronteriza y postularemos que debe ser entendida como perteneciente a un campo que llamaremos lexicografía de fronterafronteriza o lexicografía de contacto. Será, como veremos, una lexicografía que consigna voces de español de la región y voces de la variedad de portugués que caracteriza la zona, al tiempo que incluye voces producto del contacto que se da entre ambas lenguas en la frontera.

Buscamos así contribuir a la historia de la lexicografía en el Uruguay, a través de un capítulo de esa historia que no ha recibido mayor atención hasta el presente. Buscamos también mostrar que la lexicografía en Uruguay cruza los límites del español y lo hará de una manera muy particular. Para ello brindaremos, en el apartado 2, un breve panorama histórico y político que da cuenta de la actual situación de la frontera. El apartado 3 estará dedicado al poeta Agustín R. Bisio y a la caracterización de su poemario Brindis agreste. El análisis de las notas lexicográficas del poeta ocupa el apartado 4, que comienza con algunas aclaraciones metodológicas y conceptuales correspondientes a esta investigación. Un balance general (apartado 5) cierra el presente artículo.

 

3. Agustín R. Bisio y Brindis agreste

 

En 1947, Agustín Ramón Bisio (1894-1952), oriundo del departamento de Rivera, publica Brindis agreste, un poemario en el que se busca representar el habla de los habitantes del norte de Uruguay.[5] Incluye un prólogo de Carlos Zum Felde (1947, p. 5) en el que le atribuye a Bisio la creación de un “género de poesía que será preciso hacer conocer y difundir: la poesía fronteriza. Fronterizos los temas, las descripciones, los sentimientos y, sobre todo, ese lenguaje fronterizo, mezcla de gauchesco y portugués”.[6] “Esa especie de dialecto gaucho-brasileño” le agrega interés a la obra de Bisio, continúa Zum Felde, y es “una cuerda nueva en nuestra lira” (Zum Felde, 1947, p. 5). En este sentido, Rivero Ramborger (2022, p. 3) afirma que “[p]ersonajes propios de la frontera, ilustran sus páginas y se mezclan con palabras y giros que provienen no solo del portugués o del dialecto fronterizo, sino también de voces indígenas y africanas que muestran una cultura popular de impronta muy particular”.

Después del prólogo, Bisio (1947) escribe un agradecimiento y una breve dedicatoria. Los poemas, que son unos 40, se nuclean en diferentes grupos, que se titulan: Estampas fronterizas, Paisajes norteños, Los simples motivos, Agua de quebradas, Acordeón de mis sierras[7] y Varias.

A su vez, en 1955 se publica un segundo tomo de Brindis agreste, que Bisio había dejado preparado antes de su muerte, ocurrida en 1952. Sus familiares publican esta edición póstuma, que cuenta con varios paratextos. En la introducción, escrita por O. M. Bolívar (1955, pp. 7-10), se presentan los rasgos biográficos del autor y se destaca que Bisio “unió en una música sonora, las dos lenguas diferentes del continente Sud Americano”.[8]

En el prólogo a esta edición, Montiel Ballesteros afirma, entre otras cosas, que “[l]a lírica de Agustín R. Bisio es definidamente dual, con un perfil, un tono y un matiz fronterizo, que agrega un singular encanto a su palabra” (Ballesteros, 1955, p. 12), y agrega que Bisio usa un “colorido y pintoresco lenguaje fronterizo” (Ballesteros, 1955, p. 13).

Al prólogo le sigue un poema acróstico, titulado “Ricuerdos del Zorsal. Al amigo que se jué…”. Fue escrito por Lalo Mendonça (1955, p. 16).[9] 

A continuación, en la página 17 puede leerse la siguiente advertencia: “Gran número de estos versos no han sido escritos con el fin poético del poema en sí, sino con el deseo (manifestado por su autor) de hacer conocer y perpetuar la modalidad y peculiar psicología de gran parte de los habitantes de este pueblo norteño y fronterizo, en pasadas décadas”. Luego se publican unos 40 poemas, agrupados en Los rilatosEstampas y Varias.

La obra de Bisio ha recibido la atención de varios escritores e investigadores, principalmente oriundos de la frontera. Destacamos aquí a Hipólito Zas Recarey (1987 y 1995) y el proyecto que dirige actualmente Eduardo Palermo, director del Museo del Patrimonio Regional de la Intendencia Departamental de Rivera, “Escribir a Bisio. Frontera, cultura, lengua y literatura en Brindis agreste (1947/1955)”. Esta intendencia ha realizado además, en febrero de 2021, un ciclo sobre Bisio titulado “Rivera de memoria: Bisio más allá de la literatura” (Intendencia Departamental de Rivera, 2021). La importancia que tuvo como artista, como político y como amante de las plantas, entre otros aspectos de su personalidad, queda allí plasmada con mucha claridad. Recientemente, el 18 de agosto de 2021, Alejandra Rivero y Carla Custodio presentaron, en Rivera, una ponencia titulada “Agustín Ramón Bisio: frontera, lenguaje y literatura” en el Ciclo de Conferencias Regionales, organizado por el Departamento de Literatura del Consejo de Formación en Educación, de la Administración Nacional de Educación Pública del Uruguay. Hay, entiendo, un renovado interés por la obra del autor.

Vale resaltar aquí también que Brenda V. de López (1967 y 1993) se ocupó lateralmente de las notas de Bisio que aquí estudiaremos. La autora trabaja las voces fronterizas en la obra del riverense y en la de dos escritores fronterizos más: Eliseo Salvador Porta (del departamento de Artigas) y José Monegal (de Cerro Largo). V. de López seleccionó “voces y expresiones propias del lenguaje fronterizo, para luego catalogar y definir de acuerdo con fuentes autorizadas” en los tres autores mencionados. Bisio, sin embargo, es el único de estos autores que presenta notas léxico-lexicográficas de algunas voces utilizadas en su obra. Pero la recopilación de V. de López no coincide con estas notas y tampoco las analiza: incluye solo algunas voces que fueron glosadas por Bisio (por ejemplo, aguapécachoeramalamodinha), al tiempo que agrega otra serie de voces que Bisio usa en su poesía pero no consigna en notas (por ejemplo, bibífariñagarúa, entre otras). La autora reagrupa, entonces, las voces que selecciona tanto del poema en sí mismo como de las notas y las presenta acompañadas de información sobre la lengua de la que provienen, de una cita textual del autor y de la definición o las definiciones, que toma de diferentes diccionarios.[10] V. de López elabora, entonces, un producto lexicográfico que no coincide con las notas elaboradas por Bisio, aunque comparte algunas de las voces lematizadas.

Hechas estas puntualizaciones, pasemos ahora a la caracterización y análisis de las notas que Bisio escribiera para Brindis agreste (1947 y 1955).

 

 

4. Notas lexicográficas a Brindis agreste

 

Bisio no escribe un glosario, no al menos si asociamos este concepto a un producto lexicográfico que reúne voces al final de una obra, por lo general, de corte literario. Bisio escribe sus notas lexicográficas, pero no las coloca en un apéndice o anexo al final de su poemario sino a pie de página de sus poemas. Así, este tipo de producto lexicográfico sigue siendo dependiente del texto que le da origen, sigue siendo de acceso indirecto y sigue siendo una lexicografía oculta o escondida, como los glosarios, pero digamos que es aún más oculta y escondida, si se nos permite la expresión.

Proponemos aquí la idea, además, de que se trata de una lexicografía que denominaremos lexicografía reconstruida porque supone diferentes operaciones que no están en el texto original. Supone localizar las notas en los dos poemarios, unirlas y proponer un ordenamiento (que en este caso será alfabético). Supone también prescindir de la numeración original de las notas que comienza con el número 1 en cada uno de los poemas.

Supone además revisar las notas y descartar aquellas que no son de corte lexicográfico. Por ejemplo, el poema “Virabosta” tiene una nota en el propio título que dice: “Verso que ensayaba el autor cuando lo sorprendió la muerte en un atardecer de julio de 1952” (1955, p. 77).[11] Está claro que este tipo de nota no será analizada en esta oportunidad. Tampoco notas como “Las letras que llevan acento circunflejo deben pronunciarse como en portugués” (1955, p. 67), que es una aclaración que no tiene anclaje en una voz en particular, sino que es una recomendación al lector sobre la pronunciación del poemario en general. No nos ocuparemos tampoco de la nota que aparece en “Palabras de ritual” (1947, p. 101), en la que se traducen al español precisamente las palabras —la bencedura— que acompañan el ritual para curar el cobrero.

Por otra parte, encontramos 4 voces que aparecen glosadas en Brindis agreste de 1947 y también en la edición de 1955. Su tratamiento lexicográfico, parcialmente coincidente, puede verse en el Anexo III.

Cabe aclarar también que las notas están lematizadas por el autor, lo que manifiesta cierta intención lexicográfica de parte del propio Bisio, que no es un especialista en lexicografía, claro está, pero tiene interés en acercarse al lector a través de las notas en las que aclara, describe o explica las voces que eligió para sus poemas. En este sentido, en la mayoría de los casos, la forma lematizada coincide con la que aparece en el texto: si la voz aparece en plural en el poema, se lematiza en la nota en plural (yiriváes, 1955, p. 150); si la voz es un verbo conjugado, aparece como tal en la nota (cubizan, 1955, p. 22). Los pocos lemas que no coinciden en su forma con la voz que aparece en el texto del poema se diferencian por su ortografía, que en muchos casos está vinculada a un apego al alfabeto español: en el texto se lee lambanzas y enfeitizao, pero en nota, lambanças y enfeitiçado (1947, p. 126 y p. 108, respectivamente). Puede suceder ocasionalmente que el autor pase la forma que aparece en plural en el poema al singular en la nota: grutas y picones se lematizan en singular (1947, p. 43 y p. 58, respectivamente). Un caso particular es como el yundiá de los arroyos hondos, que se lematiza con dos variantes: yundiá o jundiá (1947, p. 20). Lo mismo pasa con curticeras, que se lematiza como curticeras o curticeiras (1955, p. 21). Excepcionalmente, la voz del poema se lematiza con una forma pluriverbal que no coincide con el texto: masegas se lematiza como Hijos das macegas (1955, p. 21) y bichos está lematizado por juego del bicho (1955, p. 79), al tiempo que temperos aparece con el lema Temperar alimentos (1955, p. 23). En este último caso hay un cambio en la categoría gramatical: en el texto aparece un sustantivo pero se lematiza como verbo en la nota.

Por otra parte, hay muy pocas voces que no están lematizadas. Tal es el caso de la voz tordo, que aparece en “Virabosta”. Dado que es un poema que Bisio no pudo terminar de escribir, quizás no sea suya la autoría de esa nota.

Además, Bisio, en la mayoría de los casos, destaca entre comillas, en el texto del poema, las voces a las que dedicará una nota. Las notas a pie de página aparecen, por lo general, en mayúscula, seguidas de punto y coma o dos puntos y luego otra mayúscula. Por ejemplo: en Un lagarto se asomaba / A “bombear” a la entrada de su cueva aparece la nota Bombear; Vichar, espiar (1955, p. 37).

Hechas estas salvedades, entendemos que el conjunto de las notas que aparecen en Brindis agreste (1947 y 1955) puede ser tratado como un glosario, que incluye unas 130 voces, y como tal le cabe el tipo de análisis que corresponde a todo producto lexicográfico. Veamos, entonces, cuál es el tratamiento lexicográfico que reciben estas voces, a qué categoría gramatical pertenecen, en qué campos semánticos pueden agruparse, etcétera.

La selección de la macroestructura depende del léxico que Bisio usó en la propia poesía y, como toda lexicografía dependiente, es cerrada. Pero, aunque sea dependiente y cerrada, supone lógicamente una selección por parte de Bisio del universo de voces que a su vez eligió para sus poemas. Aquí reside, precisamente, parte de la originalidad de estas notas que recogen voces escritas en español, escritas en portugués o que tienen una forma híbrida. En su conjunto conforman un producto lexicográfico en el que se plasma el contacto de lenguas de una manera muy nítida.

Téngase en cuenta que, si bien la macroestructura pertenece a lenguas diferentes, la microestructura está siempre escrita en español: todas las voces se explican o se definen en español, más allá de su origen.

Volvamos a los lemas. Los que pertenecen al portugués (a) pueden aparecer con su equivalente en español o con una definición en español o pueden pertenecer al portugués no estándar y ser traducidos al portugués estándar o ser traducidos directamente al español. Los lemas del español (b) son de dos tipos: lemas en español de la región que se traducen con equivalentes de un español general o a una variedad general o lemas en español no estándar que se traducen al español estándar. Por último, las formas híbridas (c) tienen una estructura que comparte rasgos con el español y con el portugués, pero tienen una fisionomía propia, que no se identifica 100% con ninguna de esas dos lenguas pero que, aun así, se reconoce en ambas.

Veamos estas categorías en detalle.

 

4.1. Lemas en portugués

 

Se trata de voces de origen luso que se presentan con su equivalente (o sus equivalentes) en español, Mala, por maleta (1947, p. 119) / Feijoada, p. porotada (1955, p. 26) / Pirús, p. pavos (1955, p. 26) / Breves, amuletos (1947, p. 149) / Pipoca, p. pororó, maíz estrellado, zu-zú (1947, p. 15). Son entradas sencillas, que no contienen información de ningún otro tipo.

En el caso de Rapasiada, se explica que proviene de rapaz y se brinda el equivalente en español del sustantivo y del sustantivo colectivo, muchacho, muchachada (1947, p. 124).

Otros lemas del portugués se consignan con su equivalente en español pero a este se le suma un equivalente más general, Mão-pelada, p. mano-pelada. Mapache (1947, p. 43). Se presupone, entonces, que mano pelada se usa en Uruguay, pero hay otra variante (mapache), más general, en el mundo hispano. Los equivalentes se acompañan además de una descripción: cuadrúpedo del tamaño de un zorro, de la familia de los ursinos (1947, p. 43).

Otras voces del portugués no tienen un equivalente en español y Bisio, entonces, recurre a una definición. Tal es el caso de lemas que se vinculan a la realidad sociocultural propia de la frontera o del Brasil: Juego del bicho: Especie de juego de quinielas, muy popular en el Brasil (1947, p. 68); juego del bicho; especie de quiniela que se juega en el Brasil (1955, p. 79); Bloques y cordones: Sociedades y grupos carnavalescos (1947, p. 124); Rapaduras: dulce brasileño hecho con el residuo del azúcar (1955, p. 41).

Se consignan también lemas en portugués no estándar que se traducen al portugués estándar con una aclaración, en la mayoría de los casos, de que se trata de una forma producto de algún tipo de “corrupción”: Yuera: Corrupción de “joeira” (1947, p. 62); Curticeras: Corrupción de “Curticeiras” (1947, p. 63); Bagaceras, corrupción de bagaceira (1947, p. 124); Cachoera: corrupción de cachoeira (1947, p. 155).

La “corrupción” parece asociarse a algún cambio en el plano vocálico: cerramiento vocálico de /o/ en /u/ o de /e/ en /i/ o una simplificación de /ei/ en /e/. En el caso de nos dejin del quecho, p. Corrupción del portugués “e nos deixen do queixo” (1947, p. 99), la “corrupción” produce una forma híbrida, al menos en el plano ortográfico.

Por otro lado, Bisio consigna lemas con formas no estándares del portugués que aparecen directamente con un equivalente del español, Muringa: Botijo (1947, p. 15) [port. estándar moringa].

 

4.2. Lemas en español

 

Pertenecen al español de la región; algunos provienen del lunfardo o son americanismos de origen indígena (principalmente vinculados a la flora y a la fauna) o incluso tienen un origen portugués. Se traducen a una forma perteneciente a un español más general, por decirlo de alguna manera, Tamancas: zuecos (1947, p. 13); Gurices; niños (1955, p. 23). 

Algunas de estas voces del español de la región pertenecen a una variedad no estándar: se registran con su equivalente en español estándar de la región: Muñata; boniato (1955, p. 24); Porpería, por pulpería (1947, p. 119); Otava: Octava Sección (1947, p. 115). Algunas de estas voces pueden además ser próximas a su equivalente en portugués.

 

4.3. Lemas híbridos que contienen formas de más de una lengua

 

  Es el caso de estructuras como Hacer pagode (1955, p. 34), que combina un verbo del español con un complemento del portugués, o hijos das macegas (1955, p. 21), en la que coexiste un sustantivo del español con un complemento preposicional del portugués. En el lema Pie de muleque (1955, p. 27) se sustituye el sustantivo  del portugués por su equivalente en español, pero pasa a funcionar en un sintagma que conserva su significado idiomático ajeno al español. En el topónimo Piedra Furada el sustantivo es del español y el adjetivo del portugués (1947, p. 68). La hibridez se plasma a nivel morfológico en Pilónmortero (1947, p. 14) [port. estándar pilão]. Hay además un tipo de hibridez vinculada a la ortografía en lemas como Inchames: enjambres (1955, p. 70) [port. estándar enxame], como ya hemos visto.

Además de estas voces de origen portugués, español y de conformación híbrida, Bisio glosa varias voces de origen guaraní de circulación en el español regional o en el portugués del sur de Brasil o en ambas variedades de lengua. Por ejemplo: yaguané (1947, p. 106), yaguatirica (1947, p. 19), maranduvá (1947, p. 101),[12] etcétera. En algunos casos se explicita esta etimología, p. Yundia o jundía, p. bagre negro (del guaraní) (1947, p. 20) o Mboi tatá […] En guaraní; culebra de fuego. Luz mala. Fuego fatuo (1947, p. 126).

Bisio también recoge voces de origen africano que circulan en la frontera, como bombear (1955, p. 37) y quitanderas (1955, p. 38). Son voces que se usan en el portugués de Brasil y, aunque en desuso en la actualidad en el sur del Uruguay, hay constancia del uso de estas palabras en ese país en el siglo XIX y principios del XX (Alkmim, Borba y Coll, 2012): se trata de voces que debieron entrar al español del Uruguay o en boca de los propios africanos esclavizados que allí llegaron, o a través del portugués o quizás a través de ambas vías que se reforzaron mutuamente.[13]

En definitiva, las voces que Bisio elige para sus notas lexicográficas pueden pertenecer al portugués, al español o ser de conformación híbrida. También pueden tener origen indígena o africano, pero, en cualquier caso, circulan con derecho propio en la región. En su conjunto, dan cuenta de las lenguas que coexistieron y coexisten en la frontera.

Estas voces, como ya dijéramos, se presentan con una microestructura redactada en español que incluye información sobre el significado de la palabra y, en algunos casos, sobre su origen. Corresponde ahora profundizar en otro tipo de información que aporta Bisio y que tiene que ver con comentarios metalingüísticos que hace el autor. Además de la idea de “corrupción” que presenta Bisio, que ya hemos visto, hay también comentarios sobre el uso de algunas voces: Mãe-pai: Madre, padre: antepónese familiarmente al nombre de los negros viejos., Así, en los cuentos populares, figuran mucho los personajes de Pai João y Mãe Dominga (1947, p. 13); Mil y quinientos: Es decir, mil y quinietos reis, pues usualmente se suprime la palabra “reis”, nombrando solamente los números (1947, p. 63); Prestación: […]. Así, se dice: el prestación Marcos, el prestación Carlos, etc. (1947, p. 112) o sobre una acepción en particular: Gruta: Utilízase esta palabra, no en la acepción de caverna, sino como monte arbóreo en la ladera pedregosa de sierras y cerros (1947, p. 43).

Bisio comenta también el uso en función de la diferencia diatópica entre el sur y el norte del Uruguay: Cobrero […] Creo que en el sur se le llama culebrilla (1947, p. 101). Hay además una conciencia de un “nosotros” de la frontera en Gamelero […] Parecer ser que en las provincias gallegas, se dice “gamella”, la que se utiliza para estrujar las uvas. Prefiero utilizar “gamela”, del portugués, como aquí decimos (1947, p. 23).

De lo visto hasta aquí, se desprende que las notas lexicográficas de Bisio abarcan diferentes categorías gramaticales, aunque en ningún caso se especifica en la microestructura esta información. Sobresalen, como es de estilo en estos casos, los sustantivos, algunos de los cuales ya hemos mencionado.

También se consignan topónimos: Carancho: Cerro del Carancho (1947, p. 63) / Cerro Batoví (1947, p. 61). Las definiciones, como corresponde a estos nombres, tienen un alto contenido enciclopédico que muchas veces excede el significado de la voz lematizada. Véase, por ejemplo, que en el caso de Cerro Batoví Bisio brinda la siguiente definición: Batoví Dorado; 4ª Sección de Rivera. Los cerros de la zona arenosa del Departamento (Cuencas del Cuñapirú y Tacuarembó), originados por erosión, adoptan generalmente la forma de sombreros; como ejemplo típico, tenemos el cerro “Chapeau”, el Trinidade, el Batoví (1947, p. 61).

Se glosan además nombres propios: Candoca: Diminutivo de Cándido (1947, p. 124) o Mayoral Carballo, que se acompaña de una nota no lematizada, que dice p. Me refiero a don Esteban Cobaldo que abrió el camino de las diligencias entre Salto y Rivera, trayendo a esta ciudad la mayoría de sus primeros pobladores (1947, p. 51).

Pero Bisio consigna también adverbios como inda (1947, p. 113), preposiciones como até (1947, p. 113), o frases del tipo Y nos dejin del quecho (1947, p. 99) o El que las pele (1947, p. 100).

Registra también verbos que, como ya dijéramos, suelen lematizarse con la misma forma en que aparecen en el texto del poema. Así, hay notas para infinitivos, como Redimuiñar: Hacer remolinos (1947, p. 153); bombear; vichar, espiar (1955, p. 37), y también para gerundios como Noivando: Dragoneando, o de amores (1947, p. 130) y formas conjugadas como Intique: De inticar: meterse, buscar camorra (1947, p. 130) o Cubizan; cubizar; desear (1955, p. 22), que aparecen seguidos de la forma en infinitivo.

También aparecen verbos lematizados en sintagmas del tipo: Pedir posada, aunque en el poema se lee pedime posada (1947, p. 148), o construcciones verbales que responden a un sustantivo en el poema: temperos, como ya vimos, aparece con el lema Temperar alimentos (1955, p. 23).

Los adjetivos también están incluidos en las notas de Bisio (cfr. enfeitizao, 1947, p. 108, o Mil y quinientos, 1947, p. 63). Bisio consigna un solo gentilicio: Biriva: Tipo serrano de Rio Grande del Sur (1947, p. 61).

Más allá de las categorías gramaticales, se destaca que —como es de esperar— muchas voces glosadas responden a campos semánticos vinculados a prácticas socioculturales de la frontera. Las creencias populares quedan definidas o explicadas en Mboi tatá […] culebra de fuego. Luz mala. Fuego fatuo (1947, p. 126); Caiporá: fuego fatuo – infeliz en todos los negocios (1955, p. 153); Añangapitanga: diablo colorado (1955, p. 151); Bicho de sexta“Bicho de sexta feira”. Bicho de viernes, bicho que sale el viernes, o sea, lobizome (1947, p. 100); Divino: Divino Espíritu Santo. Palomita de metal puesta al extremo de un bastón, adornado con cintas, alhajas, chirimbolos, etc. Figura en terços, procesiones, rogativas, etc. (1947, p. 15).

De las expresiones artísticas y festejos de la frontera, se destacan: Bloques y cordones (1947, p. 124), que ya hemos visto, Modinha: Canción popular riograndense (1947, p. 36) y Vidraza: VidrieraLos bailes de negros, en Rivera, generalmente se realizan en locales de comercio desalquilados, por lo cual es común ver frente a las vidrieras aglomerarse los “mirones” a contemplar y criticar a los danzantes (1947, p. 125).[14]

Vinculada a la medicina popular está la voz Cobrero: Salpullido infeccioso, atribuído al contacto de un animal venenosoSegún la forma que toma se atribuye al animal que lo provocó: así, si es una araña, produce una silueta estrellada; si una víbora, alargada; si un sapo, más o menos la de una cruz, etcétera (1947, p. 102).

Las prácticas culinarias de frontera se glosan, en su mayoría, en “Crónica” (1955, p. 21 y ss.), poema en el que se describe una fiesta. Además del lechón, las gallinas, los patos, el pirón y el asado criollo, se sirve pie de muleques: pies de mestizos. Mezcla de negros y portugueses. Nombre que se da a dulces brasileños hechos con azúcar negro y maní (1955, p. 27), canjica: mazamorra (1955, p. 26), feijoada; porotada (1955, p. 26), pirús: pavos (1955, p. 26) y Vovós: abuelosNombre que vulgarmente se da a los pequeños bizcochos doblados (1955, p. 25). En “Carreras sobre la línea” (1955, p. 36 y ss.) se sirven rapaduras (1955, p. 41), entre otras comidas.

La frontera se define a través de sus personajes y estos tienen un lugar destacado tanto en la poesía como en las glosas de Bisio. El gamelero y las quitanderas se definen de la siguiente manera: Gamelero: De gamela. El que fabrica “gamelas”. Gamela: batea o artesa de madera, hecha de una sola pieza (1947, p. 23); Quintanderasquitutes; bocadillos, vendedoras de bocadillos (1955, p. 38). También venden en la frontera los Mascates, mercachifles (1955, p. 38) y el Prestación: Mercachifle o vendedor ambulante, que coloca sus mercaderías, sobre todo telas, a pagarse por cuotas (1947, p. 112).

También hay notas para la geografía de la frontera con su cachoera: cascada, salto de agua (1947, p. 55) y con su particular vegetación: su aguapé (1947, p. 21), avencas (1947, p. 155), curticeras (1947, p. 63), cambuíes (1955, p. 149), herva cidrera (1955, p. 31), quillai (1955, p. 150), mariamol (1947, p. 35), picones (picón) (1947, p. 58), yapecangas (1947, p. 58), yirivá (1947, p. 62) / yiriváes (1955, p. 150) y zuinandíes (1955, p. 50).

Las notas lexicográficas dedicadas a la fauna ocupan buena parte de la preocupación lexicográfica de Bisio: abeja mirím (1947, p. 106), ariraña (1947, p. 19), caninana (1955, p. 33), capivara (1947, p. 21), catangas (1955, p. 150), cupí (1947, p. 61), lambarís (1955, p. 81), mão pelada (1947, p. 43) / maranduvá (1947, p. 101), marimbondo (1947, p. 23), micuines (1947, p. 129), micuré (1947, p. 106), mirasol (1947, p. 59), sacacura (1947, p. 43), tiririca (1947, p. 61), yaguané (1947, p. 106), yaguatirica (1947, p. 20), yapecangas (yapecanga) (1947, p. 58), yundiá o jundiá (1947, p. 29). Se consignan con definiciones de corte enciclopédico y con algún equivalente, si lo hay.

Hemos visto hasta aquí, entonces, el tratamiento lexicográfico que Bisio da a las voces de frontera de sus poemas. Presenta lematizadas las voces que pertenecen al español, al portugués o son formas híbridas. Van seguidas de un equivalente, una definición o una descripción, información etimológica, un comentario metalingüístico, etcétera. Hemos visto también que la microestructura está redactada en español y que Bisio no se limita a consignar sustantivos, sino que incluye otras categorías gramaticales. Abarca diferentes campos semánticos, fuertemente vinculados a la realidad de frontera, como es de esperar.

 

 

5. A modo de cierre

 

Bisio, como dijimos, inaugura una lexicografía de frontera o, más específicamente, una lexicografía de contacto de lenguas en la frontera uruguayo-brasileña, a la que nos hemos dedicado aquí. Andando el tiempo, y más allá de las diferencias con Bisio, este tipo de lexicografía tendrá otras manifestaciones a través de escritores de frontera que escribieron también glosarios a sus textos literarios o a sus canciones. Mencionemos, por ejemplo, que en 1950, en la recopilación de poemas de Olyntho Maria Simões, La sombra de los plátanos, se publica un breve glosario, que incluye voces como bichobagacera o piedra furada. En el siglo XX, el cantautor Chito de Mello (2005, pp. 53-58), en Rompidioma, presenta un listado de voces, ordenado alfabéticamente, que titula “Esplicasión de algunas palavra y dicho que’stan ne’ste livrito” y también incluye un glosario en Soy del Bagazo nomás (2006, pp. 52-61) bajo el título “Espricasión de algunas palabra”. Registra voces como inlatadalutame lavo, entre otras. En ambos listados el autor incluye un lema dedicado a Bisio: BisioAgustín Ramón, famoso poeta riverense y Agustín Ramón: Agustín Ramón Bisio; gran poeta riverense, respectivamente.[15]

En el siglo XXI, la lexicografía de frontera sale del ámbito literario y tiene continuidad en obras como Na frontera nós fizemo assim. Lengua y cocina en el Uruguay fronterizo (Behares, Díaz y Holzmann, 2004), en la que se incluye un vocabulario, después de presentar 101 recetas de cocina tradicional de la frontera uruguayo-brasileña. Se recogen aproximadamente 500 voces que se consideran provenientes de los dialectos portugueses uruguayos. Hay varias coincidencias con las voces que aparecen en Bisio en los poemas que describen prácticas culinarias y eventos festivos de la frontera (cfr. munhatacanjicafeijoadafrangopilauntempero, etcétera).

Estas obras lexicográficas de frontera, que no se limitan a las aquí presentadas, pertenecen, como se ha visto, a una lexicografía dependiente, es decir, existen en función de una obra mayor, a la que acompañan y explican. Por otra parte, la lexicografía independiente que se ocupa del habla de frontera tiene un exponente que aquí queremos destacar. Se trata de una obra que fue analizada como la primera aproximación a la lexicografía bilingüe en el Uruguay (cfr. Coll y Bertolotti, 2017) y que tiene por título Léxico y contacto: una muestra del acervo léxico compartido entre el portugués de Río Grande del Sur y el español del Uruguay (Caviglia y Fernández, 2007). A partir de documentación diacrónica, las autoras confeccionaron un glosario que refleja el léxico común a la variedad uruguaya del español y a la riograndense del portugués, y cuyas marcas regionales expresan la zona de uso de tal léxico. El glosario, que incluye definiciones, consta de 67 entradas léxicas; primero se transcribe la voz española, luego la portuguesa y, si corresponde, se agregan variantes en cada caso. Se concentra en la letra m y comparte con Bisio lemas como muñato, munhata / mao pelada, manopelada, maopeada / maciega / macega. El objetivo de las autoras excede la zona de frontera pero la incluye y, de alguna manera, la redefine y amplía.

Esta incipiente lexicografía, además, da lugar a una lexicografía documentada de frontera, documentada, en este caso, en textos literarios. En tal sentido, ya hemos visto el trabajo de V. de Lopez (1967) sobre autores de frontera como Bisio. Cabe mencionar también los trabajos de Mieres et al. (1966) y el de Alberti et al. (1971). Son diccionarios documentados de voces uruguayas en la obra de varios escritores, entre ellos, el artiguense Eliseo Salvador Porta. Así, las autoras incluyen las voces de origen portugués que aparecen en “Intemperie” y “Sabina”: varias de ellas, como mao pelada o bombear, coinciden con lemas de Bisio.

 A modo de recapitulación y síntesis, diremos que esta lexicografía de frontera tiene como exponente muy destacado a Agustín R. Bisio, el primer autor en plasmar la lengua de frontera en la literatura. Es más, no solamente fue el primero en glosar voces de la realidad de frontera, sino que también fue quien le dio un variado tratamiento a esas voces, que incluye equivalencias, definiciones, traducciones, comentarios etimológicos, opiniones lingüísticas. Además, Bisio reúne casi 130 voces, lo que hace destacar a este glosario por su extensión.

Hemos llamado aquí lexicografía de frontera, fronteriza lexicografía de contacto a esta lexicografía que consigna voces de español de la región, voces de la variedad de portugués que caracteriza la zona y voces del contacto que se da entre ambas lenguas. En la propia macroestructura de estas obras se muestra el contacto de lenguas. Entendemos que es una denominación que le da identidad propia a este tipo de lexicografía y que presupone que el conjunto de voces que en ella se recoge hace al lenguaje fronterizo y lo define en el plano léxico. En el escenario de esta lexicografía, Bisio tiene un lugar preponderante, como hemos visto.

Por otro lado, hemos llamado lexicografía reconstruida a aquella que, como la que aquí nos ocupa, supone diferentes operaciones por parte del investigador que no están en el texto original. De esta manera, nos permitimos intervenir en el texto para poder darle unidad formal a las notas que están dispersas a pie de página. Entendemos que es una manera de ampliar los horizontes de la lexicografía y de rescatar información que, de lo contrario, permanecería invisibilizada.

Esperamos así haber hecho una contribución a la reflexión sobre los desafíos que supone trabajar con este tipo de obra y, al mismo tiempo, haber hecho un aporte a la historia de la lexicografía en Uruguay y, por ende, a la historiografía lingüística de ese país. También esperamos haber podido, con estas líneas, homenajear a Bisio a través de sus notas lexicográficas.

 


6. Notas

 

[2] Mi especial agradecimiento a Alejandra Rivero Ramborger, con quien he mantenido varias conversaciones sobre Bisio. Las investigaciones que ella viene haciendo sobre el poeta riverense inspiraron el presente trabajo. Además, ha compartido conmigo, de manera muy generosa, diferentes materiales y documentación muy necesarios para esta investigación. En cualquier caso, los errores y omisiones que puedan aparecer en esta contribución son, claro está, de mi entera responsabilidad.

[3] Cfr. https://www.rivera.udelar.edu.uy/pdu-neiself/banco-de-publicaciones-de-frontera/.

[4] Mi especial agradecimiento a Alejandra Rivero Ramborger, con quien he mantenido varias conversaciones sobre Bisio. Las investigaciones que ella viene haciendo sobre el poeta riverense inspiraron el presente trabajo. Además, ha compartido conmigo, de manera muy generosa, diferentes materiales y documentación muy necesarios para esta investigación. En cualquier caso, los errores y omisiones que puedan aparecer en esta contribución son, claro está, de mi entera responsabilidad.

[5] Por información biográfica sobre Bisio, ver https://www.rivera.gub.uy/portal/agustin-ramon-bisio/https://www.rivera.gub.uy/portal/rivera-de-memoria-bisio-mas-alla-de-la-lite ratura/ y http://fotoshowuruguay.blogspot.com/2011/10/barrio-bisio.html.

[6] Zum Felde había publicado este texto antes en la revista Frontera, en diciembre de 1936.

[7] A esta sección pertenece el poema Va’encomenzar el baile, que fuera analizado por Gutiérrez Bottaro (2014). La autora investiga, principalmente, las marcas de oralidad usadas por Bisio y el portugués que caracteriza al poema, teniendo como base los estudios sociolingüísticos realizados en la región. 

[8] Este texto tiene dos notas, una de corte lexicográfico (Favelas: barriadas pobres) y otra con datos enciclopédicos sobre la familia Bisio (Juan Bisio y Rosa B. de BisioUnos de los primeros pobladores de Rivera: año 1875).

[9] En el índice aparece como Mendoza.

[10] V. de López (1967) entiende que en la obra de estos autores hay voces portuguesas con su pronunciación y significado, voces que siguen el proceso de “selección” presentado por Rona (1963), voces de etimología portuguesa con modificación formal o fonética, voces portuguesas que se modificaron semánticamente (brasileñismos) en América y penetraron al castellano hablado por la gente menos culta y voces indígenas por el origen y que se usan en la frontera (V. de López, 1967, p. 19). Pero, como dijimos, no analiza el glosario que aquí nos ocupa. 

[11] Dado que todos los ejemplos que presentamos aquí pertenecen a Bisio 1947 o a Bisio 1955, a los efectos de hacer más ágil la lectura, omitimos el apellido y solo ponemos el año de edición y la página correspondiente.

[12] Marandubá en portugués estándar.

[13] Sobre las voces de origen africano e indígena en la poesía de Bisio, ver Rivero (2019). Por otro lado, del inglés, destacamos, por un lado, las formas poliango, por polled-angus (1947, p. 122) y poliangos; por polled-angus, animales seleccionados (1955, p. 36) y, por otro, la forma cullover, por pull-over (1947, p. 120). Se alejan de las formas estándares originales y pasan a formar parte del habla de los habitantes de frontera.

[14] Port. estándar vidraça.

[15] También puede mencionarse que la literatura de frontera comienza a ser traducida a otras lenguas y esta actividad puede suponer intervenciones de corte lexicográfico. Tal es el caso de la novela de Saúl Ibargoyen, Toda la tierra, que en su traducción al francés presenta un breve glosario de autoría de los traductores (cfr. Ibargoyen 2013). El estudio de ese tipo de glosario escapa el objetivo del presente trabajo, ya que se vincula a otros campos de estudio como la teoría de la traducción.

 

 

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Zum Felde, C. (1947). Prólogo. En A. Bisio, Brindis agreste (p. 5). Claudio García & Cia.

 

Anexos I

 

Lemas de las notas lexicográficas de Brindis agreste (Bisio, 1947), ordenados alfabéticamente:

 

Abeja mirím / Aguapé / Alovado / Aricungo / Ariraña / Até / Avancas / Bagaceras / Bicho de sexta / Biriva / Bloques y cordones / Breves / Cachoera / Candoca / Canto Capelao do terco / Capivara / Carancho, cerro del / Cerro batoví / Charamuscas / Chifre / Cobrero / Culover / Cupí / Curticeras / Divino / El que las pele / Enfeitizao / Falatorios / Fiasco / Frango / Gamelero / Gurta / Inda / Intique / Iscoval / Juego del bicho / Lambanças / Lunarejo, cerro / Mae pai / Mala / Mamona / Mão pelada / Maranduvá / Mariamol / Marimbondo / Mboi tatá / Micuines / Micuré / Mil y quinientos / Milancuría / Mirasol / Modinha / Mundeo / Muringa / Noivando / Otava / Pedir posada / Perau / Picón / Piedra furada / Pilón / Pipoca / Poliango / Porperia / Prestación / Redimuiñar / Repasiada / Sacacura / Samburá / Santafé / Sarampio / Sutaque / Tamancas / Tercio / Tiririca / Varge / Vidraza / Viola / Y nos dejin del quecho / Yaguané / Yaguatririca / Yapecanga / Yirivá / Yuera / Yundiá o jundiá.

 

Anexos II

 

Lemas de las notas lexicográficas de Brindis agreste (Bisio, 1955), ordenados alfabéticamente:

 

Añangapitanga / Bagacerío / Bombear / Caiporá / Cambuíes / Caninana / Canjica / Casuadas / Catangas / Catinga / Caty / Cubizan / Curticeras o curticeiras / Feijoada / Fiapas / Gurices / Gurrumina / Hacer pagode / Herva cidrera / Hijos das macegas / Inchames / Juego del bicho / Lambarís / Maíz catete / Mascates / Masiega / Mixiriquera / Muñata / Pie de muleques / Pirús / Poliangos / Quillaí / Quitanderas / Rapaduras / Temperar alimentos / Tordo / Vovós / Yaravíes / Yirivaes / Zuinandíes.

 

Anexos III

 

Lemas que aparecen en Brindis agreste (1947) y también en Brindis agreste (1955):

 

Curticera: Corrupción de “Curticeiras”. De “cortiza”, ceibo, por analogía de alcornoque, en portugués. Equivale, pues, a ceibal o de los Ceibos. (1947, p. 63).

Curticeras o curticeiras; pequeño arroyo afluente del Cuñapirú. Derivado de cortiza, ceibo (1955, p. 21).

Juego del bicho: Especie de juego de quinielas, muy popular en el Brasil (1947, p. 68).

Juego del bicho; especie de quiniela que se juega en el Brasil (1955, p. 79).

Poliango, por polled-angus (1947, p. 122).

Poliangos; por polled-angus, animales seleccionados (1955, p. 55).

Yirivá: Palmera. “Cocus coronata” (1947, p. 62).

Yirivaes; palmera del Brasil (1955, p. 150).

 

Agradecimientos

 

Este artículo se desarrolló en el marco del proyecto de I+D+i PID 2020-117659GB-100, Tesoro lexicográfico del español en América (TLEAM), financiado por el MCIN/AEI/10.13039/ 501100011033. También se desarrolló en el marco del Programa de investigación en terminología, lexicografía especializada y organización del conocimiento, financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República. Uruguay (2019-2023). En el contexto de este programa se ha elaborado la base de datos Daniel Granada (http://basedaniel granada.fic.edu.uy/), de fundamental importancia para el desarrollo de la presente investigación.

 

Nota sobre la autora

 

Magdalena Coll es Profesora Titular del Departamento de Psico y Sociolingüística de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, Uruguay. Es investigadora nivel II del Sistema Nacional de Investigadores y Académica de Número de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. Tiene una Licenciatura en Lingüística de la Universidad de la República e hizo el doctorado en la Universidad de California (Berkeley). Ha publicado libros y artículos en sus áreas de especialidad: lingüística histórica, lexicografía y lenguas en contacto. Coordina y dirige proyectos de investigación nacionales e internacionales. Fue directora del Departamento de Psico y Sociolingüística y coordinadora del Instituto de Lingüística de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

 

 


 


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